Por si acaso… ¡mejor pidenos una pizza!

Por si acaso… ¡mejor pidenos una pizza!

Por si acaso… ¡mejor pidenos una pizza!
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Todo sale mejor con pizza incluso la emergencia pizza. La pizza nos alegra el día y la vida, eso ya lo sabes. Hay pocas emociones gastronómicas como sentir de pronto el perfume de la pizza recién hecha. O la alegría cuando el pizzero llega por fin a tu casa y toca el timbre. Se te cambia la cara.

Todo es mejor con pizza. Un partido de fútbol, una película, tu serie favorita o una simple reunión con los colegas. Si hay pizza hay alegría. Que se lo digan a los protagonistas de las historias que os vamos a contar a continuación. En este artículo nos vamos a alejar un poco de la tónica que solemos tener.

¿Es que no vamos a hablar de pizza? Sí, pero no.

Hoy no toca hablar ni de ideas de recetas ni de valores nutricionales ni nada de eso. Toca anécdotas pizzeras, pero anécdotas muy especiales. Anécdotas en las que la pizza a domicilio ha salvado la vida de la gente.

– Anda ya, estáis derrapando -estás diciendo ahora mismo.

-No, lo decimos totalmente en serio: pizzas que salvan vidas -te decimos nosotros.

¿Todo es mejor con pizza? Pregúntale a los protagonistas de las siguientes historias, a ver qué te dicen.

Ni un día sin pizza

Mario Puzo, el autor de El padrino (la novela que dio origen a la mítica saga fílmica), decía que

«la fuerza de la familia está en la lealtad de los unos con los otros».

 

comida en familia pizza

 

Puzo sabía mucho de familia, de Italia y de famiglia italiana (ahí están los Corleone para demostrarlo). Y seguramente sabía de pasta y de pizza. Vamos a ver cómo la pizza para llevar ha creado relaciones que son casi de familia íntima.

La lealtad a la pizza nuestra de cada día ha salvado la vida a más de una persona en el mundo. Uno pensaría que comer todos los días lo mismo puede ser aburrido, pero piensa esto: con la pizza puedes comer todos los días con una combinación diferente. Y si no te lo crees, echa un vistazo a la carta de pizzas para llevar que tenemos en Barcelona.

El caso de Jean Wilson

En cualquier caso, no es nada común eso de repetir varios días lo mismo. Y varias semanas, menos. No digamos ya varios meses. ¿Y varios años? Pues sí, hay gente que hace eso.

Era el caso de Jean Wilson, una mujer mayor de Memphis (Tennessee, Estados Unidos), que durante tres años seguidos había comido pizza diariamente sin interrupción. Era tal su lealtad a la pizza de pepperoni que en la pizzería siempre la preparaban incluso antes de ella llamara para encargarla.

Hacían la pizza incluso sin que la señora Wilson cogiera el teléfono. Así de acostumbrados estaban al pedido diario de la mujer. Es como tener a un vecino simpático que te saluda todos los días. Pero en este caso, además de saludar, te lleva una suculenta pizza de pepperoni a la puerta.

 

pizza pepperoni

 

Este comportamiento, que nos puede parecer tan extraño, es lo que pudo llevar a salvar la vida de la señora Wilson. Resulta que un día, en la pizzería, se dieron cuenta de que la pizza de pepperoni de la señora Wilson se había quedado esperando la llamada. Los currantes de la pizzería se extrañaron y compartieron información: la señora Wilson no había llamado en tres días. ¿Tres días seguidos sin pizza cuando la ha comido a diario durante tres años sin fallar ni una vez?

El personal de la pizzería se extrañó y se preocupó. Normal. Es que a alguien como la señora Wilson al final la sientes como de la familia. Ella era leal a su pizza y ellos a ella. Fueron a su casa a ver si estaba bien, pero no respondió al timbre. Así que llamaron a emergencias. Y efectivamente, la pizza salvó a la señora Wilson, porque la encontraron en el suelo. Se había caído tres días antes y, herida, no se podía levantar. Fue llevada al hospital y así salvó su vida, porque estando sola podría haberse quedado en el suelo hasta morir sin que nadie lo supiera.

El caso Kirk Alexander

La señora Wilson comparte esta extraña experiencia con un hombre de Salem (Oregón, Estados Unidos). Kirk Alexander, que así se llama, pasó por una experiencia similar a la de la señora Wilson, pero es todavía más extrema en su «No» llamada de emergencia pizza.

 

repartidor pizza

 

Atiende a esto: siete años. Sí, siete años comiendo pizza casi a diario (a veces cambiaba el pedido por alitas, sándwiches o pasta). Hay matrimonios que duran menos. Como dijo George Bernard Shaw,

«No hay Amor más sincero que el que sentimos por la comida».

Siete años haciendo familia. Un día, uno de los repartidores se preocupó al ver luces dentro de la casa y que nadie abriera la puerta. Como la señora Wilson, el señor Alexander había tenido un accidente y no podía pedir ayuda. La preocupación del pizzero salvó la vida de este hombre.

Pizza contra el crimen: ¡Emergencia pizza!

La pizza también ha protagonizado algunos casos extraordinarios en los que una persona necesitada buscaba la salvación en nuestro plato favorito. Eso es lo que hacemos todos cuando estamos hambrientos, buscar la salvación en la pizza. Pero en los casos que comentamos a continuación es mucho más literal.

La llamada equivocada, ¿o no?

En realidad, no. Fue una llamada correcta y una jugada muy inteligente de una mujer desesperada y asustada. Ocurrió en Oregón (Estados Unidos), cuando un operador del teléfono de emergencias 911 (El 112 en Europa) recibió una llamada de una mujer que pedía una pizza. La primera reacción fue pensar que era un error, pero rápidamente pensó que quizá fuera otra cosa:

 

pizza salvavidas

 

– Quiero pedir una pizza.

– Señora, ha llamado el 911.

– Sí, lo sé. Quisiera una grande, mitad pepperoni y mitad champiñones.

– Esto… Lo siento, pero sabe que está llamando al 911, ¿no?

– Sí. ¿Va a tardar mucho?

– Ok, señora. ¿Va todo bien ahí? ¿Tiene una emergencia?

– Sí, así es.

– ¿Y no puede hablar porque hay alguien en la habitación con usted?

– Sí, exacto. ¿Sabe si tardará mucho?

– Hay un agente de policía a un par de kilómetros de su dirección. ¿Hay armas en su casa?

– No.

– ¿Puede quedarse hablando conmigo mientras llega?

– No. Hasta luego, gracias.

La mujer fue inteligente, pero al operador tampoco le faltó velocidad para ver que algo no iba bien. Y tanto que no, porque comprobó el número de teléfono y desde esa casa, al parecer, se habían hecho varias llamadas en el pasado por motivos de violencia doméstica.

¿Cómo acabó esta historia de emergencia pizza? Un oficial de policía fue al domicilio y encontró a la mujer golpeada y a su novio borracho, que fue detenido. Quién sabe el trágico final que podría haber tenido esta historia si ella no hubiera llamado a “la pizzería”.

Otra llamada emergencia pizza equivocada… pero al revés

Otro uso inteligente del pedido de pizza a domicilio lo demostró una mujer secuestrada de Florida (Estados Unidos). Ella fue incluso más discreta que la mujer del caso anterior, pues hizo el pedido por internet a su pizzería habitual (benditas redes, que nos permiten tener una manera más de tener pizza en casa).

Por si nunca has hecho un pedido por internet, es bien sencillo. Eliges el tamaño de la pizza y sus ingredientes, así como cualquier otra cosa que quieras pedir (refrescos, complementos, etc.). Además, lo usual es tener un espacio en el que escribir algún comentario que necesiten saber los pizzeros.

Eso fue lo que hizo esta mujer, que estaba retenida junto con sus tres hijos en su casa, por su novio, un hombre violento con el que había discutido y que le había agredido. El hombre, armado con un cuchillo, le había quitado el teléfono móvil y tenía a todos encerrados. Hasta que ella consiguió convencerle de pedir una pizza. Había hambre, claro, y como dijo Séneca,

«Todo lo vence el hombre, menos al hambre».

¿Y qué pedido hizo?

Pues un pedido de socorro.

En el espacio disponible para añadir detalles puso: “por favor, ayuda. Llamen al 911 por mí”. En una pizzería se pueden recibir pedidos de todo tipo, algunos realmente peculiares, pero algo como eso no suele verse. Llamaron inmediatamente a la policía, que se personó en el domicilio y detuvo, tras resistirse, al hombre del cuchillo.

Dos casos parecidos pero con estrategias diferentes. Si en el anterior se llamaba al 911 para pedir una pizza, en este se llamó a la pizzería para pedir un 911. En cualquier caso, dos historias con final feliz gracias a la pizza.

 

pizza a domicilio

 

Salvando el día con Superpizza

Como ves, la pizza ha salvado la vida de varias personas. Estamos seguros de que hay muchísimos más casos, pero seguro que ya no dudas de lo que decíamos al principio: la pizza puede salvar vidas.

Esperamos que nunca necesites llamarnos para hacer un pedido de ayuda urgente con extra de queso y champiñones. Pero eso sí, como superhéroes de la mejor pizza, en Superpizza estamos ahí para salvar tus días del peligroso enemigo que es el hambre.

Ya sabes, para salvar un día en el que no te ha dado tiempo de cocinar, pero tienes a los niños con las bocas abiertas como cocodrilos, o para, simplemente, aderezar con una buena cena vuestra maratón de series, coge el teléfono y activa la batseñal de Superpizza.

Somos los reyes de la lucha contra el crimen del aburrimiento gastronómico.

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